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Custodiados por las sirenas

Custodiados por las sirenas

Hace cuatro años el antropólogo y experto en naufragios Philippe Rouja y su hermano Jean-Pierre Rouja descendieron en las aguas de las Islas Bermudas para inspeccionar los restos del Mary

Celestia, un barco hundido durante la Guerra Civil Norteamericana. Aprovechabanla finalización de las tormentas de invierno de la zona que literalmente“barren” el fondo marino dejando al descubierto los abundantes pecios de la zona. Investigando en la proa de este barco hundido hace 150 años notaron un armario o compartimento secreto en la estructura de metal. Dentro había cinco botellas de vino selladas, perfumes sin abrir, zapatos y hasta peines.

El Mary Celestiase fue a pique en 1864 un año antes de que finalizara la Guerra Civil que enfrentó al norte y al sur de Estados Unidos. Era un barco de vapor muy veloz destinado a romper el bloqueo de mercaderías que se cernía sobre el sur del país. En cierta maneraeran unos contrabandistas, pero el riesgoy la aventura los hacía sentir héroes. Lasprincipales mercaderías que transportabaneran objetos de lujo provenientesde Europa o el norte industrializado delpaís y que terminaban siendo vendidashasta siete veces más caras que en lostiempos de paz.

Finalmente en marzo de 2015, para conmemorar los 150 años del fin de la Guerra Civil Norteamericana elgrey wine se abrió para unos 150 asistentes.  El veredicto oficial del panel de catadel evento fue que el vino gris olía y sabía a “agua de cangrejo, nafta,agua salada y vinagre con notas cítricasy de alcohol”.  Aunque no se esperaba mucho de la botella proveniente del Mary Celestialaexperiencia de catar un vino que estuvo sumergido 151 años es algo que muchosquisieran probar. Una forma de traer elpasado y hacerlo parte de nuestro presente.

Entre las costas de Finlandia y Suecia,casi frente a Estocolmo, se encuentranlas islas Åland. Hace unos cuatroaños, este archipiélago entró en formainesperada en la escena del vino cuandose halló un naufragio de 1840 que conservabaalgunas botellas intactas. Entreotras etiquetas había 46 botellas deVeuveClicquot, uno de los Champagnemás famosos, que habían permanecidointactas. No es la primera vez que entrelos restos de un naufragio se encuentranbotellas intactas de vino. El problemaes que la mayor parte de ellas están intomables,no soportaron el paso del tiempo.La noticia en este caso fue que unpanel de profesionales, cató una de estas“viuditas” (como se conoce a la marca)y la consideró bebible. Es decir, no esel mejor vino del mundo, pero se podíabeber y ¡tiene encima más de 160 años!

La extraordinaria evolución de los vinosse atribuyó a las condiciones únicasdel Mar Báltico. Según Dominique Demarville,el jefe de bodega en VeuveClicquot,es “un mar interior oscuro, conuna temperatura alrededor de los 4°C.Hay muy poca corriente por lo que lapresión se mantiene constante y es significativamentemenos salado que otrosmares.” Por eso, la tradicional bodegafrancesa decidió sumergir durante 50años 350 botellas que irán siendo catadasy comparadas con las que se guardanen la cava de Reims. “Estas condicionesnos permiten medir el impacto de la ausenciade oxígeno en el proceso de añejamientoen un medio estable”, agregóDemarville.

En total serán 100 botellas de su conocido Yellow Label, 100 del Semi Sec, 100 de un Vintage Rosé 2004 y 50 magnums. Los franceses están muy entusiasmados con las posibilidades del proyecto, pero no son los únicos. Bodegas de España, Chile, Francia y EE.UU. también están sumergiendo sus vinos para que sean custodiados por las sirenas.¿Será verdad u otro fenómeno de marketing?

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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