Buscar Noticias

Esperar 500 años por un vino

Esperar 500 años por un vino

El Barón Philippe de Rothschild es una figura mítica del mundo del vino.  A los 20 años se hizo cargo de Château Mouton Rothschild y lo puso en lo más alto de la viticultura mundial.  A su alrededor se tejen mil anécdotas y muchas frases que nunca sabremos si realmente pronunció.  Una de las más famosas es aquella que dice que “el negocio del vino es un negocio fácil; el problema son los primeros 100 años.”  De forma bastante explícita nos tira la tradición del Viejo Mundo por la cabeza y parece que algo de razón guarda.  Sin embargo, en una región de Austria podrían retrucarle y decir que el problema no son los primeros 100, sino los primeros 500.

En el año 2000 un historiador de la ciudad de Eisenstadt recordó una antigua viña muy aromática perdida en los bosques del distrito cercano de St Georgener.  En su memoria guardaba las aventuras de su infancia por la zona y cómo habían hallado una antigua vid que apenas si daba uvas, pero muy intensas.  No podía recordar el lugar exacto y tal vez nunca encontraría la planta, porque el bosque pasó a ser una tierra de pastoreo desde mediados del siglo XX.

Sin embargo, con la ayuda de un viejo morador de la zona pudo localizarla y se encontró con una planta muy debilitada por el crecimiento desmedido.  Llevó algunas muestras al Instituto Federal de Investigación sobre Vinos y Frutas (algo así como el INV de acá) y descubrieron algo increíble.  La planta era única, no se conocía otra de su especie.  La llamaron St. Georgener Rebe o St. Georgener y descubrieron gracias al ADN que es el padre de la Grüner Veltliner, la uva blanca más plantada de Austria.  Se sospecha que la planta tendría 500 años y esa fecha coincide con registros que indican que hacia 1570 en la zona había viñedos.  Lo que la salvó de la ganadería fue que había quedado entremezclada con algunos árboles y arbustos que todavía perduran.

Por supuesto que semejante hallazgo no podía ser desaprovechado y la única St. Georgener del mundo empezó a ser mimada para que diera sus frutos.  En Austria se generó gran expectativa y se hablaba de un valor de 100.000 euros por la maltrecha planta.

Sin embargo, como en las mejores historias de héroes, nuestra planta debía tener una fatal caída que la pusiera aún más al límite.  En febrero de 2011, unos vándalos que no pudieron ser identificados y cuyos objetivos nunca se entendieron la atacaron y prácticamente destruyeron.  Los viñateros del lugar estaban desilusionados, pero rescataron algunos esquejes y los plantaron en tres lugares distintos de Austria.  Solo quedaba rezar.

Finalmente, el amor pudo más y en los primeros días de agosto de 2016 salió a la luz el primer vino hecho a base de St. Georgener después de vaya uno a saber cuántos años.  Quienes lo probaron se sienten muy entusiasmados ante este vino “interesante y especiado” y ya están buscando reproducirlo en otras zonas del país.

Parece que en el mundo del vino todavía hay mucho por descubrir

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

También te puede interesar

Deja tu comentario