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La copa de Cognac ¿mito o realidad?

La copa de Cognac ¿mito o realidad?

“Sujetando una copa de brandy con sus dedos delgados como garras…” Los Simpsons, Temporada 10, Episodio 21

La imagen la hemos visto mil veces: la copa globo de Cognac que tiene un pie muy corto y entonces uno debe tomarla por debajo.  Todo un símbolo de finura y estatus apoyado en la idea de que el Cognac se debe calentar con la mano.  Pero, ¿es esto cierto?  ¿No hemos aprendido de la mano del vino que a mayor temperatura el alcohol se percibe mucho más y quema al paladar?  Digámoslo directamente, la copa de Cognac sujetada por debajo es un mito.

La copa más aceptada entre los profesionales de la industria y consumidores especializados es la tulipa, muy parecida a la que se usa en la industria del Jerez.  Es como una copa de vino, más cerrada y de tamaño menor que aporta superficie de contacto con el aire, pero retiene los aromas.  Su largo pie impide que calentemos accidentalmente nuestra bebida.

La que tradicionalmente se usó, la snifter, tiene un pie tan corto y es tan ancha que debemos tomarla por debajo, calentando el contenido.  Si bien al subir la temperatura se desprenden más aromas, también se siente más el alcohol y al beberlo se nota mucho, quemándonos.  Sin embargo, son la mejor opción para mezclas o agregarle hielo.  Pero como pasa con otras espirituosas, así se estará perdiendo mucho más de lo que se gana.

Hacer un buen Cognac lleva mucho trabajo y muchos años como para desperdiciarlo con una copa incorrecta y si bien la industria del Cognac se subió al tren del whisky y su “bébalo como más le guste” recomiendan como la mejor opción la tulipa.  Asimismo sugieren una temperatura de servicio de entre 12 y 14° centígrados.  Con lo que se han descontracturado bastante es con los maridajes y hoy desde Hennesy, por ejemplo, sugieren acompañar el Cognac con platos delicados como mariscos, algunos vegetales y dulces.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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