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Whisky y chocolate, una aproximación

Whisky y chocolate, una aproximación

En varias notas de Pausa Magazine hemos advertido a nuestros lectores que combinar chocolate con espirituosas puede abrir las puertas del cielo gastronómico.  Es de esos placeres simples, pero que enamoran, quizá por su simpleza justamente.  Emma Briones del portal TodoWhisky expresa que “sin embargo, maridar chocolate y whisky es algo complicado, ya que debemos encontrar un chocolate que realmente aporte algún rasgo diferencial al whisky, destacando ciertos sabores. De la misma manera que el whisky debe aportar matices al chocolate, matizando las características del mismo y ofreciendo una versión distinta en el paladar.”

Pese a la advertencia de la experta, creo que hay que relajarse y explorar un poco.  El procedimiento para armar una degustación de chocolate y whisky es fácil y divertido.

 

  • Preparar tu whisky preferido y cuatro o cinco tipos de chocolate de la mejor calidad posible: chocolate amargo, semiamargo, con leche, blanco, con especias, rellenos, etc.
  • Probar un primer sorbo del whisky, reconociendo a conciencia sus aromas, sabores y texturas.
  • Antes de que se disipe su sabor, probar un chocolate. Que se derrita en su boca y pensar que aporta esa combinación.
  • Antes de que se vaya el sabor y la textura del chocolate, volver a tomar un sorbo de whisky y apreciar la nueva combinación. Tener en cuenta los cambios en la textura y como los sabores se complementan o no.
  • Repetir con un nuevo chocolate

 

Como vemos, hay distintos momentos para apreciar ambos elementos.  Algunos prefieren jugar con el regusto, otros directamente mezclarlos en la boca.  La experiencia es personal y los resultados variarán dependiendo del whisky y el tipo de chocolate.

“Tanto el whisky como el chocolate son productos nobles y complejos. Y al ser productos tan nobles sus mundos se complementan” oí decir alguna vez a Miguel Ángel Raigosa, una de las personas que más sabe de whisky en nuestro país.  En muchas partes del mundo ya se arman catas específicamente sobre el tema, en las degustaciones suele haber chocolates para quien quiera, se venden sets de cata preparados por grandes chocolateros asociados a destilerías y un largo etcétera que demuestra que esto se está volviendo popular y va de la mano con la imagen descontracturada que viene proponiendo el whisky a nivel global

Como ocurre con los maridajes con vino, este puede ser por asociación o por contraste.  La primera consiste en buscar sabores afines para que se acompañen.  Por ejemplo, un chocolate dulce con un bourbon, que tiende a ser dulzón; o un chocolate semiamargo con cítricos y un single malt con notas cítricas.  Por su parte, un maridaje por contraste busca la complementación en los opuestos, por ejemplo con una malta bien ahumada y un suave chocolate con leche.

¿Hay más? Sí, hay mucho más que podemos tener en cuenta: la calidad del chocolate, el origen de nuestro whisky, la cantidad de años de crianza, el tipo de barrica usada y montones de detalles que podemos dejar para una futura nota sobre maridaje avanzado.  Mientras tanto, sirvamos una medida, démosle un mordisco a una tableta de chocolate de 70% de cacao y disfrutemos ese pequeño gran placer gastronómico.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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