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¿Charmat o Champenoise?

¿Charmat o Champenoise?

Para elaborar un vino espumoso, la primera etapa es similar a la de un vino tranquilo. Se cultiva la uva un poco más temprano que lo habitual porque la “champanización” exacerba los atributos del vino y se lo pone a fermentar como siempre. El punto crucial llega a la hora de hacerlo tomar espuma, es decir convertir un vino chato en algo maravilloso.
Hay muchas formas de lograr esto, lo que dará estilos y costos diferentes. Entre los métodos naturales de toma de espuma (lo artificial sería agregar CO2) más expandidos encontramos el Charmat y el Champenoise.
El Champenoise o Método Tradicional es el que perfeccionara el monje Pierre Perignon en el siglo XVII. Una vez fermentado y logrado el vino base, se produce una segunda fermentación en la botella misma agregando un poco de levaduras y un vino muy dulce conocido como “licor de expedición”. Si uno pudiera ver el proceso se encontraría con levaduras dentro de la botella que van fermentando lentamente, “comiendo” el azúcar y produciendo gas carbónico y aromas peculiares. En la bodega se las coloca en pupitres especiales y se las gira levemente cada día hasta que quedan verticales y todas las levaduras muertas se encuentran contra el tapón. Luego se las retira y encorcha. Este proceso puede durar desde algunos meses hasta años y por lo general cuanto más tiempo estuvo “sobre lías” (levaduras) el resultado es mejor. Este método logra los espumosos más finos y galardonados, aunque el costo de elaboración es mayor.
Por su parte, el método Charmat se desarrolló a principios del siglo XX y se diferencia en que la segunda fermentación se realiza en tanques de acero inoxidable. Es un método rápido y más económico que logra resultados aceptables. Si en la etiqueta no indica “método tradicional” o champenoise, seguramente es charmat.
Ambos métodos dan como resultado estilos diferentes. El champenoise da, por lo general, espumosos de burbuja más fina y aromas más complejos donde la levadura suele ser protagonista. Por su parte, el charmat suele dejar vinos donde la predominancia se la lleva la expresión frutal y la frescura.
Como pasa con todo, los hay buenos y malos en ambos estilos. Los expertos señalan que el 80 o 90% de calidad final de un “champán” se lo da la calidad de la uva y el vino base. Por lo tanto, utilizar el método champenoise con uva de irregular calidad no necesariamente dará un buen vino, aunque sí bastante más caro. De hecho no pocas veces he escuchado que hay quienes ante un vino mediocre prefieren champanizarlo. Ustedes se imaginarán el resultado.
Como de antemano no podemos saber cuáles son buenos y cuáles no la única que nos queda es probarlos. Para ayudarte en la cata te dejo diez recomendados (ordenados por precio) que están entre mis favoritos:

Lois Malbec Espumante
Domaine Bousquet Brut Rosé
Salentein Brut Rosé
Cruzat Clásico Extra Brut
Freixenet Cordón Negro
Cruzat Cuvée Reserve Nature
Alma 4 Brut Nature Viognier
Alma Negra Brut Nature
Eclat Extra Brut
Rosell Boher Extra Brut

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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