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Argentina y Francia enfrentados por la copa… de Malbec

Argentina y Francia enfrentados por la copa… de Malbec

En época mundialista todo se ve a través del fútbol. Por suerte entre el deporte más popular del mundo y el vino hay muchas analogías posibles, algunas incluso hasta naturales. Porque sin duda se trata de dos pasiones que se comparten, el fútbol y el vino, con distintas intensidades de acuerdo al fanatismo y entusiasmo.

Pero también hay comparaciones que entre partido y partido cobran importancia, y en la previa de los octavos de final entre Francia y Argentina, qué mejor que anticiparse al fútbol y competir en el campo vínico.

Está claro que por historia y prestigio, en los papeles, Francia es el favorito indiscutido. Porque en algunas de sus zonas se hacen vinos hace casi 200 años (Borgoña). También, porque en una región en donde no se podía hacer vinos a causa del clima, crearon el vino más famosos del mundo; el Champagne.

El tinto y el blanco más caro del mundo se elaboran en tierras galas, también el cosecha tardía y el espumante más prestigioso. La cuna de los blends más codiciados está en Burdeos, y el origen de las uvas más vinificadas alrededor del mundo también es Francia. Por lo tanto es obvio que sea el favorito.

Pero el mundial, sobretodo en fase eliminatoria, es otra cosa. Todo se resuelve en 90 minutos, o a lo sumo en 120 y penales. Es decir que es un momento, allí la historia y los pergaminos pesan menos que las camisetas, hay que lucirse en ese momento y en ese preciso lugar.

Y si Francia tiene tantos buenos jugadores (léase buenos vinos), la Argentina no se queda atrás. Es cierto que está más cerca del Nuevo que del Viejo Mundo, pero tiene dos ases, uno en la cancha y otro en las copas; Messi y el Malbec.

Está claro que Leo es el mejor jugador del mundo, y el Malbec aún no tiene tanto protagonismo a nivel global. Pero no quedan dudas que es el mejor vino argentino y el que mejor nos representa.

El Malbec nació en Francia hace aproximadamente dos mil años, y fue de los primeros en exportarse, gracias a que la condesa Leonor de Aquitania llegó a ser reina consorte de Francia (1137-1152) y luego de Inglaterra (1154-1189). Pero aquel “Black Wine” siempre creció a la sombra de los vinos de Burdeos.

A mediados del siglo XIX, y por culpa de la filoxera, una plaga que arrasó la viña francesa, cedió su lugar a manos del Cabernet Sauvignon, que con el tiempo se convirtió en el rey de los tintos.

Pero en medio de esa crisis vitícola desatada en Europa, el Malbec viajó a la Argentina y se afincó. Primero en Mendoza, luego en San Juan y de allí a Patagonia y al NOA sin escalas. Casi en silencio y con el seudónimo de francesa, conquistó los paladares de la mayoría. Y fue creciendo, en hectáreas y en botellas (también damajuanas). Pero cuando el viento cambió la dirección de toda la industria, y la cantidad se tuvo que dejar de lado por la calidad, el Malbec era la carta diferente de la Argentina. Y rápidamente con esfuerzo e inversión se convirtió en emblema. Hoy, no solo es la variedad tinta más plantada, superando las 40.000 ha, sino que es el “vehículo” con el cual los mejores enólogos y agrónomos se animan a descubrir nuevos terruños y a desafiar el potencial de los existentes. El Malbec es el mejor vino argentino, el que más se elabora en todos los segmentos y el más distinto. El que puede sorprender al punto de dejar a todos con la boca abierta. No será el mejor, pero en una noche de desafíos vínicos puede ganar la partida.

El desarrollo genético de los diferentes clones, su adaptación a los diversos terruños, y los exponentes elaborados con distintos métodos le han permitido llamar la atención del mundo. Incluso hoy vienen de Cahors a llevarse plantines de Malbec argentino y a aprender cómo se hace acá.

En el mundo Malbec es sinónimo de Argentina, y para aprovechar ese impulso en esa A.O.C. (Apelación de Origen Controlada) francesa, incorporaron el nombre del cepaje en la etiqueta, algo innovador en el Viejo Mundo.

 

Desafío Malbec: Argentina Vs Francia

Qué mejor que jugársela por uno de los referentes en Malbec, y la única bodega argentina que además está elaborando vinos en Cahors; la cuna del Malbec.

Desde su creación Altos Las Hormigas se dedicó al Malbec, y rápidamente se coronó como uno de los principales referentes. Fundada en 1995 por el flying winemaker Alberto Antonini y su amigo Antonio Morescalchi. El primero aportó la visión del potencial del Malbec, mientras que Antonio la intuición. Compraron 140 ha en Luján de Cuyo; 50 plantadas con Malbec y 6 con Bonarda. Viejos amigos se sumaron, como Atilio Pagli, uno de los enólogos toscanos más respetados, y Carlos Vázquez en el manejo del viñedo. En 2007 Pedro Parra, uno de los mayores expertos en suelos del mundo, se incorporó. Y con él empezaron las investigaciones de suelos. Y en 2012 convocó a su compatriota Leonardo Erazo para completar un equipo de lujo. “En Mendoza el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo se encuentran”, afirma el joven enólogo chileno.

La evolución de los distintos Malbec de la casa llegaron de la mano de los diferentes terruños, y Leo Erazo está convencido que el suelo marca a los vinos, por eso busca proteger la heterogeneidad separando las parcelas de distintas geologías para lograr vinos de terroir y de autor, toda una filosofía de vinificación. Esto los llevó a elaborar vinos sin protocolos, frutos de una búsqueda libre a partir del Malbec. “Después de años de mucho trabajo y lograr un portfolio de siete Malbec de diferentes lugares, sentimos mucho orgullo y queremos descubrir nuevos mercados y nuevos clientes”, asegura Erazo.

La geología ancestral con la tecnología hacen la pareja perfecta, y confluyen en el terroir según el enólogo. “Ahora que empezamos a entender nuestro terroir,

con poca intervención en los vinos pero mucha en los viñedos, ya somos especialistas en Malbec, pero en terroir tenemos que volver a la cuna; Cahors”, afirma Erazo.

El éxito los desafió a ir un paso más allá, y así surgió la idea; loca al principio; de elaborar Malbec en su cuna, Cahors; una apuesta tan interesante como arriesgada.

En 2013 llegó el equipo técnico de Altos Las Hormigas a Cahors. La sorpresa fue instantánea al ver que todo el calcáreo que los obsesionaba en sus viñedos mendocino estaba ahí, en plena ciudad. Luego de varios días de recorrer viñas y bodegas en busca de socios para la aventura, encontraron tres familias que se entusiasmaron; y hoy más que socios son amigos.

Ya son cinco Malbec de suelos diferentes, vinificados en tres bodegas. La primer elaboración fue en 2014, una cosecha con mucha lluvia. Le siguió la 2015, una muy buena añada, mientras que la 2016 fue muy seca, algo interesante en una región donde está prohibida la irrigación.

En esta etapa se está poniendo toda la heterogeneidad al asador, trabajando con la misma filosofía que en Mendoza, ubicando vides sobre rocas calcáreas en terrazas aluviales. Ya están logrando demostrarles a ellos mismos las diferencias que sus vinos pueden dar en sus diferentes suelos. “Creemos mucho en lo que hacemos y si se puede hacer en otro lado, genial”, celebra Leo Erazo.

Estos nuevos Malbec de hoy, son los que ayer hicieron posible los Altos Las Hormigas.

Por ahora es una producción anual de 50.000 botellas, de las cuales solo se importan 3000 a la Argentina. “Aplicando técnicas modernas de mapeo de suelos logramos tres vinos que nacen sobre tres tipos de rocas calcáreas diferentes que queremos explorar” dice Leo. Al parecer, el desafío más grande es poder juntar los opuestos: delicadeza con estructura, balance con firmeza. “Son vinos mas de arquitectos que de perfumistas, vinos que se puedan sostener en el largo de boca con delicadeza. Ese es el objetivo”, afirma.

“Cahors es un lugar con un futuro excepcional pero con mala suerte en su historia, y un terroir con mucho potencial. Con muy poco pero con mucho cariño hemos logrado un intercambio cultural con grandes resultados”, afirman desde el team de Altos Las Hormigas.

Los vinos de Cahors representan un paso más en el avance del “Proyecto Terroir” que la bodega inició en el año 2008, y busca estudiar y entender los suelos para elaborar vinos de terruños específicos, siguiendo las huellas del Malbec hasta el lugar de origen de la cepa.

“Nuestra presencia en Cahors es como un paso natural en la filosofía de ser los especialistas en Malbec”, sostiene uno de los socio-fundadores.

 

El partido lo juegan los vinos

Causse du Therón Terrasse 2014 $1100

De aromas intensos y mas cargados, algo negros y maduros. De buen volumen, con dejos terrosos, especias frescas y taninos duros pero no agresivos. Paladar franco y leve final dry, con una acidez sostenida y un final potente. Es mas profundo y menos lineal pero también menos delicado que el anterior, con algo herbal y frutas pasas, como si hubiera mas sol en este vino.

Vs.

Altos Las Hormigas Malbec Terroir Valle de Uco 2015 $440

Con sus aromas de Malbec moderno y su buen carácter frutal, típico del Valle de Uco, conquista fácilmente paladares. En boca es carnoso pero con mucha fluidez, también  refrescante y tenaz, con sus taninos casi firmes y cierta profanidad. Un gran primer paso para enamorarse del Valle de Uco.

Ver Pack I 

Causse du Vidot Plateau 2014 $1450

Aromas expresivos y maduros pero con elegancia. Hay cierta calidez, con fruta negra tensa y buen volumen. Fresco y carnoso, con mucha fruta y una acidez más integrada. Es como una mezcla del 1 y el 2, con lo mejor de cada uno. Buena concentración, con taninos incipientes. Le falta complejidad pero tiene potencial.

Vs.

Altos Las Hormigas Reserve Malbec 2013, Valle de Uco $582

Tinto de buen cuerpo y volumen, con la fruta leve madura pero con la frescura que manda en el paladar. Carnoso, fresco y equilibrado, con agradable vivacidad. Es algo classy dentro de su estilo moderno porque la madera tiene un papel protagónico tal como sugiere su nombre.

Ver Pack II

Causse des Ons Plateau 2013 $1450

Aromas equilibrados y mas clásicos, con dejos fenólicos. Paladar en sintonía, con dejos especiados y una acidez muy marcada. Taninos que se agarran, con cierta madurez en su carácter. Con buen ataque pero una profundidad más de vino evolucionado, con un final de especias secas.

Vs.

Altos Las Hormigas Apellation Gualtallary 2014 $898

Ante todo un Malbec, por donde se lo sienta. De paladar fluido con taninos firmes y finos. Buena fruta roja, con especias y una agradable frescura herbal, y en el final asoman suave las notas de crianza (18 meses en foudres de 3500 l). Con fuerza y energía que hablan de un potencial con fineza.

Ver Pack I

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