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CATENA ZAPATA: Vinos argentinos para el mundo

CATENA ZAPATA: Vinos argentinos para el mundo

La vid llegó a la Argentina a mediados del siglo XVI, pero fue recién a fines del siglo XIX que la industria vitivinícola comenzó a forjarse con la llegada de los inmigrantes, principalmente italianos y españoles.

Entre ellos estaba Nicola Catena, quién más allá de sus anhelos personales, sabía que su destino (y el de su familia) en su nueva tierra estaría ligado al vino.

Y si bien fundó en 1902 lo que hoy se conoce como Bodega Catena Zapata, seguramente no soñó con tanto. Ya que hoy, el prestigio de la bodega y sus vinos trascienden las fronteras, y son emblema del vino argentino, tanto a nivel local como internacional.

Está claro que para llegar a este presente hubo un comienzo, más allá de las diferencias de épocas y objetivos. Domingo Vicente Catena (hoy más conocido como DV Catena) heredó el sueño de su padre, y se convirtió rápidamente en uno de los viticultores más prósperos de Mendoza; siempre con el Malbec como aliado. Y si bien la calidad siempre fue una premisa en los vinos de la familia, fue recién a fines de los 80´,y de la mano de Nicolás Catena (nieto del fundador), que emprendieron un camino de ida.

Laura Catena; hija mayor de Nicolás y la elegida para continuar con el legado familiar; se encontraba estudiando en San Francisco. Y hasta allí llegó el Dr. Catena (como se lo conoce a Nicolás) para cursar un doctorado en economía en la Universidad de Berkeley. El hobby de ambos cuando se juntaban era degustar vinos importados, principalmente franceses, de Burdeos y Borgoña. Un día viajaron juntos a Napa Valley y visitaron la bodega Robert Mondavi, el referente del vino americano. Ese viaje y esa visita terminaron de convencer al doctor, quién intuía que el potencial del vino argentino podía llegar mucho más allá de los tintos, blancos y rosados a granel que tanto se producían y consumían en la Argentina. Por aquel entonces el país era el principal consumidor de vino per cápita del mundo (90 l) y uno de los tres productores más importantes. Y si bien el Malbec era la variedad más difundida, fue más por su capacidad de adaptarse y su generosidad, ya que nadie hablaba de varietales, y mucho menos de las tipicidades de las uvas en los vinos.

En ese momento Nicolás Catena regresó decidido a lograr, al menos, lo que los americanos ya estaban logrando. Fue así que se concentró en las dos variedades internacionales más importantes del mundo para blancos y tintos; Chardonnay y Cabernet Sauvignon.

Formó el mejor equipo vitivinícola de la época, contrató a los mejores asesores internacionales, tecnificó la bodega e importó las primeras barricas de roble nuevas; una innovación para la industria local.

Pero el gran cambio no llegaría desde adentro (la bodega) sino desde afuera (la viña). Estudioso y estadista, sabía que la precisión en bodega tenía un límite, y que el mito de los grandes vinos nacía en otro lado; el terruño.

Analizando el clima y las temperaturas tuvo la visión de ir más arriba. Salir de la zona de confort que proponía la Primera Zona (Luján de Cuyo y Maipú), y también escapar de las altas producciones que se daban en la zona Este de su Mendoza natal. La clave estaba en conseguir vinos con más frescura, con más acidez natural. Eso lo llevó al Valle de Uco, y así fue como nació Adrianna Vineyard en Gualtallary. Hoy, uno de los viñedos más estudiados del mundo.

Si bien no fue el primero ni el único en llegar a la zona, su dedicación y vocación por la investigación lo llevaron a tomar la delantera.

Y todo le dio la razón. Sus primeros grandes vinos; que rápidamente se posicionaron como íconos; fueron un Cabernet Sauvignon (Estiba Reservada 1990) y un Chardonnay (Angélica Zapata). Pero faltaba algo, porque más allá de la buena performance de estos vinos en el mundo, hablaban más de la admiración por Burdeos y Borgoña.

El anhelo de Nicolás Catena fue siempre hacer los mejores vinos de la Argentina, y con un carácter único y diferencial, pero capaces de competir con los mejores exponentes del Viejo y Nuevo Mundo. Así fue que apostó todo al Malbec.

Junto a Laura crearon el Catena Institute of Wine, un área de la empresa que se dedica a buscar las mejores parcelas en todas las zonas vitivinícolas argentinas y estudiarlas a fondo, a partir de microvinificaciones.

Pero hace varios años y luego de insistir mucho en tratar de homogeneizar los viñedos, entendieron a la naturaleza, y empezaron a respetarla, poniendo de manifiesto la heterogeneidad de cada viña. Así nacen los vinos de parcela, los primeros en llegar a los 100 puntos Robert Parker.

Estos Malbec son especiales, a partir de la experiencia de Alejandro Vigil; el joven hacedor que reconoce haber empezado a construir a partir de la base que le dejó José “Pepe” Galante a principios del milenio; y hoy es considerado por muchos el mejor enólogo del país. Desde hace casi 20 años el Malbec es el varietal que más elabora Alejandro, y el que más lo desvela. Viticultor de alma y profesión, lleva la uva tatuada en un brazo al lado del nombre de su hijo (y en el otro al Cabernet Franc junta al de su hija). Esa pasión, combinada con obsesión y devoción, y una capacidad creativa única, lo llevaron desafiar al Malbec en todos sus niveles de calidad. Así el Álamos se convirtió en el Malbec mas vendido del mundo, con el Saint Felicien Malbec continúa el legado de esa prestigiosa marca que nació en los 60´de la mano del Cabernet Sauvignon. Con DV Catena combina Malbec de dos terruños diferentes, mientras que con el Angélica busca lograr una combinación con las mejores expresiones de cada terruño cada año. Pero también nació, hace más de una década, el Malbec Argentino, un tinto high class de exportación que ahora se consigue a nivel local. Ese fue el vino elegido para contar en una etiqueta la historia del varietal. Pero sin dudas, la máxima expresión está en los nuevos Malbec de parcelas que nacen en Adrianna Vineyards (Gualtallary), frutos del trabajo minucioso en el campo y del estudio de los suelos y su microbiología. El Mundus Bacillus Terrae (Elegantes Microbios de la Tierra): los suelos de esta parcela, están compuestos por carbonato de calcio y fósiles marinos que cubrieran la región millones de años atrás. Las capas calcáreas proporcionan un buen drenaje y son ricas en rizo bacterias, los microorganismos que ayudan a la raíz de la vid a soportar el stress y absorber las nutrientes. Fortuna Terrae (Suerte de la Tierra): hace referencia a las “afortunadas” vides de esta pequeña parcela con suelos arcillosos profundos que albergan gran cantidad de pastos nativos que previenen la erosión, atrayendo a insectos benéficos, pájaros cantores y zorros montañosos. Debido al frescor que imparten los suelos profundos y la altura, los vinos Fortuna Terrae presentan una óptima acidez y delicados aromas a flores. River Stones: nace en una pequeña parcela cubierta por piedras ovaladas blancas, que pertenecieron al lecho de un antiguo río. La abundancia de piedras facilita un drenaje óptimo y la adaptación a temperaturas extremas. Las piedras retienen el calor del día, irradiándolo durante la noche, moderando el frío nocturno. A su vez, en noches de frío extremo, funcionan como cubos de hielo, moderando el calor diurno.

Todo esto llevó a un crecimiento sostenido de la bodega en los últimos años, tanto en volumen como en prestigio, y la pirámide de Agrelo es quizás la bodega más visitada por turistas de todo el mundo.

El Dr. Nicolás Catena está seguro que Laura seguirá sus pasos, quizás hasta con más convicción. Pero el camino ya está trazado, y esos grandes vinos únicos que alguna vez soñó, ya son realidad. Y es gracias a ellos (en gran parte), que el Malbec argentino hoy es tan respetado en el mundo.

Fabricio Portelli
Alimentó su pasión por el vino de manera cercana, recorriendo las regiones, conociendo a los responsables de los vinos. Estudió marketing, es sommelier y periodista especializado, pasando por revistas como argentinewines.com, Revista Joy y El Gourmet. Organizó las exposiciones "Vinos de Lujo" , primeras en mostrar los vinos de alta gama y estuvo en diversos espacios de TV por cable, junto al gran Miguel Brascó. Hizo Radio, produjo anuarios y guías. Fue jurado nacional e internacional en más de 20 concursos, algunos de ellos lo más relevantes y significativos de la vitivinicultura mundial: Decanter Worlds Awards RU; Concours mundial de Bruselas; Vinitaly, entre otros. Desde 2014 lanzó su propia web y App y colabora con Convivimos, la revista especializada de mayor tirada en el país. Experto en vinos de Terroir y altos de Gama.

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