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¿Como organizar una reunión con Vinos?

¿Como organizar una reunión con Vinos?

Sea porque tenemos una cena formal o porque queremos agasajar a nuestros amigos y/o familiares, organizar una comida con cierto “protocolo” puede ser divertido.  Muchas veces se vuelve estresante, admitámoslo, pero el resultado final de una noche de trabajo es gratificante, porque ¿a quién no le gusta que sus invitados se retiren con una sonrisa y la promesa de hacerlo más seguido?

Para esos invitados fanáticos del vino o para iniciar en este fascinante mundo a los más curiosos, te propongo algunas ideas para armar una cena en torno a esta bebida.  Nada complicado, solo unos consejos para armar una noche diferente.

 

Recepción

Este es un momento especial.  Mientras nosotros corremos con los últimos detalles, los invitados suelen llegar a diferentes horarios, a veces no se conocen y debemos entretenerlos con algo.  Lo mejor es recibirlos con una copa de espumoso o algún trago simple.  Acompañado de algún bocadillo para “picotear” tenemos el mejor lubricante social.

La elección de unas burbujas para ir “haciendo boca” podrá depender del gusto de nuestros invitados (siempre que lo conozcamos), aunque en este caso te recomiendo ir directamente por un Extra Brut o Brut que tienen algo de azúcar sin llegar a ser dulces.  El hecho de no ser totalmente dulces los convierte en los acompañantes ideales para unos amuse-bouches o finger food y prepara el paladar para lo que sigue.

Otra opción es presentar un coctel fácil, pero con mucha onda como el Kir Royal: 1 parte de licor de cassis y 9 partes de espumoso.

Consejo: servir apenas llegan los invitados.  Tiene que ser rico y agradable, nada “jugado”.

 

Entrada

Dependiendo de la entrada variaremos la elección de nuestro vino.  Sin embargo, como por lo general las entradas son livianas, podremos elegir vinos también livianos sin complicarnos mucho.  Para ensaladas,  entradas con salmón, platos fríos como matambre e incluso una sopa, los blancos livianos y con linda acidez como Riesling, Sauvignon Blanc o Chardonnay sin madera pueden ser una buena opción.

Otra elección interesante y versátil que puede sorprender a tus invitados es optar por un rosado liviano.  Lamentablemente en nuestro país se lo consume muy poco, pero como hay un nicho creciente de fanáticos del vino que exige calidad, están saliendo rosés que emocionan.  Vale la pena buscarlos.

Consejo: atender a la temperatura del vino y tener la entrada ya lista

 

Principal

Principales hay de todo tipo y dependiendo de qué cocinemos nuestro maridaje puede ser un éxito o un fracaso.  Nadie se va a morir por comer sushi con Malbec, pero a las claras no es la mejor opción.

En un país tan tintocrático como el nuestro, lo ideal es ir con tintos con buen cuerpo para un plato principal.  No está de  más sondear el gusto de nuestros invitados.  Hay muchos consumidores que al iniciarse en el mundo del vino escapan al potente Cabernet Sauvignon y se inclinan por la entrada dulce del Malbec, por ejemplo.  También podemos querer sorprender.  En función de eso elijamos nuestro tinto.  Por lo general, los nombrados se llevan bien con carnes rojas asadas o al horno.  Si las especias van a dominar, no está mal pensar en un Syrah.

Si la elección del plato principal es a base cerdo, podemos optar por un rosado con cuerpo o un tinto liviano.  Ahora que si nos decantamos por pescados o pollo podríamos cómodamente pensar en blancos.  Los más livianos para el pescado y los más complejos y con cuerpo para el pollo.

Como ya hablamos en otras oportunidades, el maridaje no siempre es uno más uno.  Un chupín de pescado con un Sauvignon Blanc podría ser una mala elección, por ejemplo.  Para profundizar en el tema te sugiero recorrer las notas sobre maridaje que hemos estado sacando en Pausa Magazine.

Consejo: Ir a lo seguro, no te compliques.  Vinos experimentales, con alta acidez y mineralidad pueden jugarte en contra.

 

Postre

Para cerrar la cena, mi sugerencia es que esquives el champagne.  No siempre combina bien con lo extremadamente dulce de nuestros postres.  Una opción más acorde es ir por vinos dulces, cosechas tardías o fortificados como el Oporto.

Con postres a base de chocolate, tartas con frutos del bosque y waffles los fortificados y tardíos tintos son perfectos.  Si pensamos en un lemon pie o postres similares donde la acidez es mayor, un blanco dulce natural sabrá acompañar.

Consejo: una tabla de quesos variados pueden ser el broche de oro de esta experiencia de maridajes.  Los quesos irán bastante bien con los vinos dulces, algunas veces mejor que otras y ahí estará el juego.

 

 

A sorprender a tus invitados y bon appetit.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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