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Doña Paula: amor al terruño

Doña Paula: amor al terruño

Mendoza es gloriosa, si sos un devoto del vino no podés dejar de peregrinar lo más seguido que te permita el presupuesto a recorrer esa tierra mágica de viñedos.  Hay lugares más turísticos y otros más vedados, pero nunca aburridos.  En mi último viaje por allí, visité una bodega que desde hae años sigo fielmente porque me parece que hace las cosas muy bien.

Repartido en cuatro fincas Doña Paula posee 704 hectáreas de viñedos implantados, lo suficiente para autoabastecerse y no tener que comprar uva a otros productores.  Ese detalle (para nada menor si pensamos en el volumen que elaboran) es parte de la filosofía de la bodega: ser Estate, es decir, solo usar viñedos propios.  Ese lujo que se permiten les otorga control absoluto sobre los viñedos y la posibilidad de cosechar cuándo quieran y hacer todo lo que se les ocurra.  En semejante cantidad de hectáreas tienen Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling, entre las blancas; Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot, Tannat y Bonarda, entre las tintas; más algunas perlitas ocultas como Grenache y Casavecchia.

La bodega pertenece a capitales chilenos que compraron la Finca el Alto, Ugarteche, en 1997 donde se encontraron plantas de Malbec que databan de la década de 1940.  Recién se estaba perfilando el potencial del terruño argentino, pero supieron verlo antes que muchos otros y eso les permitió un fuerte posicionamiento en el mercado interno y, principalmente, externo.  Por supuesto que no alcanza con llegar primero y tener mucho plantado (ejemplos de eso sobran en el mundo del vino argentino), sino que hay que demostrarlo con el contenido.  El vino habla y en Doña Paula han sabido superar la barrera de los 90 puntos más de 90 veces.

No quiero parecer exagerado con los elogios, pero siempre me siento a gusto con lo que pago y lo que obtengo en consecuencia con estos vinos.  Los blancos de sus líneas más económicas suelen estar por arriba de la media del segmento y sus tintos de alta gama están entre los mejores del país.  Por eso en mi último viaje a Mendoza no podía dejar de pasar por la bodega y hablar de novedades con sus enólogos.

Para abrir boca, empezamos la cata con Doña Paula Estate Sauvignon Blanc 2016, uno de sus caballitos de batalla.  Viniendo de inversores chilenos, sacar un buen Sauvignon Blanc es una cuestión de honor.  “La 2016 fue una cosecha muy particular, con mucha nariz y bajo grado alcohólico para esta cepa”, nos cuentan desde la bodega afirmando lo que pasó con buena parte de las bodegas mendocinas (https://pausa.tonelprivado.club/vinos-y-mas/2016-la-cosecha-mas-desafiante/).  Igualmente sus aromas son sutiles, pero muy variados.  Al beberlo se lo percibe fino, lánguido, con buena acidez y largo final cítrico.  Ideal para quien quiere conocer el varietal.

Luego probamos una novedad: Doña Paula Rosé de Malbec, un rosado delicado y con una fruta que recuerda a la cereza. Su simpleza de aromas se acompaña de una sensación apenas untuosa al beberlo, buena acidez y agradables sensaciones.  Se acerca un verano tórrido así que hay que estoquearse y tomarlo fresco.

Si de algo puede jactarse la bodega es que con tanta cantidad de hectáreas plantadas tienen la posibilidad de jugar con los blends.  Entre los más interesantes en la gama media están los Doña Paula Estate Blue Edition y Doña Paula Estate Black Edition, donde el corte de cepas permite expresiones interesantes y balanceadas.    Doña Paula Estate Blue Edition es una novedad que enloquecerá a los amantes de los vinos sedosos y amables al paladar.  Lo elaboran a base de Malbec, Pinot Noir y un poco de Bonarda.  Esta inusual combinación de un vino terso, de aromas complejos y largo final.

Por su parte el Doña Paula Estate Black Edition se elabora también a base de Malbec, pero con buena parte de Cabernet Sauvignon y una pizca de Petit Verdot.  Es más intenso que el anterior, sin resignar balance y finura.  Ideal para comidas más contundentes.

En Doña Paula son obsesivos estudiosos del terruño, especialmente de los suelos.  Sus viñedos están repletos de calicatas, pozos de unos 2 metros que se realizan para ver qué hay bajo la superficie.  Piedras de distinto origen, arena, componentes calcáreos y un largo etcétera orográfico permiten ir delimitando  zonas que dan vinos diferentes.  El máximo ejemplo, utilizado para desmentir a quienes ven verseo en estas cosas (sobre todo en la tan mentada sensación mineral), es cuando nos trajeron dos muestras de Malbec cosechadas y elaboradas exactamente igual.  Una provenía de su Finca El Alto, ubicada a 1050 metros sobre el nivel del mar en la zona de Ugarteche donde los suelos son franco-arenosos y las raíces se hunden profundamente; mientras que la otra provenía de Finca Alluvia, a 1350 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de Gualtallary, donde los suelos pobres y rocosos tienen una alta presencia de carbonato de calcio.  La idea de este tipo de experimentos es ver cómo influye cada suelo sobre el Malbec y créanme que se nota.  Los suelos más calcáreos transmitieron una sensación “eléctrica” al paladar que muchos damos en llamar mineral.

Finalmente pasamos a tres vinos que ya entran en la calidad de alta gama, pero que se ubican en un rango de precios muy competitivo para el segmento, reafirmando porque es una de las bodegas más elegidas dentro y fuera del país.  Arrancamos con el Doña Paula 1100, de aromas y sabores intensos y complejos, con bastante volumen.  Proviene de finca Los Indios, en Altamira, y muestra toda la elegancia y la textura que puede dar esa zona.

Mientras el 1100 está elaborado con un 60% de Malbec, el Doña Paula 1350 es un 50% Cabernet Franc, 45% de Malbec y un 5% de Casavecchia, una rara cepa italiana, única en el país y muy difícil de cultivar.  Acá el Franc se hace sentir, con sus aromas balsámicos y un vino intenso, con mucho cuerpo, taninos marcados y una acidez que equilibra.  Esa textura mineral de la hablábamos antes está presente aquí.

El cierre lo hicimos de la mano del Doña Paula Selección de Bodega Malbec, un tinto elaborado con los mejores Malbec de sus viñedos.  Si bien tienen más vinos (esta bodega siempre tiene un vino más) subiendo en el precio y la precisión, tengo una gran debilidad por el Selección de Bodega.  Sus aromas recuerdan a heno, a jarillas y mucha expresión de fruta fresca.  En boca es todo tensión, mineralidad y acidez marcada.  Un gran vino, para disfrutar lentamente.

Fue una experiencia de mucho aprendizaje, de conocer mejor los terruños argentinos y una comprobación de lo bien que vienen trabajando: vinos elegantes y balanceados, increíble precio, el uso racional del roble, el cuidado por la elaboración y el amor al terruño.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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