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El Esteco: Al frente de la revolución del Valle Calchaquí

El Esteco: Al frente de la revolución del Valle Calchaquí

El Esteco no es la bodega más tradicional de Salta, pero sin dudas es una de las más pujantes, y máximas responsables de la revolución que viven los vinos del NOA, más precisamente los del Valle Calchaquí.

De la mano de Alejandro Pepa (enólogo), hace 18 años El Esteco viene evolucionando al ritmo del vino argentino, y con las ventajas que proponen los diversos valles de altura donde se encuentran los viñedos.

Si bien hubo cambios en bodega, incorporando foudres de 6000 l de roble francés, barricas nuevas de diversos tamaños, roll fermentors y hasta huevos de cemento, los grandes avances se dieron en las viñas.

Con el ingeniero agrónomo Francisco Tellechea pudieron recuperar viñedos viejos y lograr vinos con un carácter único que dieron vida a la línea Old Vines. También lograron romper las barreras e ir hacia lugares más extremos como Chañar Punco en Catamarca. Un terruño que está dando vinos de gran nivel. Queda a 80 km hacia el sur de Cafayate, y a 2000 msnm; y ya es un importante protagonista de los vinos actuales del Valle Calchaquí. Sus suelos son muy diferentes, más rocosos y arenosos que los de Cafayate. Allí, Claudio Masa (enólogo de la bodega) selecciona las parcelas más altas y con más piedra. “Es una región más salvaje y tensa, con más de todo y que da para mucho, por eso en 2013 hasta nos animamos con un Merlot”, asegura Claudio.

Como los cambios en la industria van más rápido que el consumidor, muchos siguen creyendo que del NOA solo llegan blancos fragantes y algo rústicos a base de Torrontés, y tintos corpulentos y potentes, dominados por la sobre madurez que brinda la altura y el sol.

Pero la realidad es bien diferente. No solo el Torrontés hoy es un vino más elegante y fresco, con una expresión inconfundible y con todos atributos que se le reclaman a los buenos vinos. Pero no es el único blanco de la región que se está luciendo. El Sauvignon Blanc quizás sea el mejor hallazgo. Por ahora hay pocos pero diversos exponentes del valle, desde Tacuil hasta Guacalera  en Jujuy, que así lo demuestran, y con un estilo y carácter propio. Hace falta ver el contexto para entender estos vinos, dicen los hacedores de la zona.

“Tratamos que los viñedos de Sauvignon Blanc tengan gran canopia para cubrir todo el racimo, y así obtener el carácter salvaje, con notas de arveja, ruda y algo de pomelo”, sostiene Alejandro Pepa.
Otra de las gratas sorpresas son los blends de variedades blancas, pero no por la originalidad de sus composiciones, sino por la frescura que ofrecen. “El Esteco Blanc de Blanc es un corte culpa de los agrónomos, pero es una tendencia que ha llegado al valle para quedarse” afirma Pepa, asegurando que está pensado para tener una larga guarda. Francisco Tellechea es un estudioso y sabe muy bien como impacta la altura en los vinos blancos (sobre todo) y como empiezan a ser caracterizados por los parámetros climáticos.
De las 206.000 hectáreas de viñas que hay en el país,  40.500 son de uvas blancas (casi el 20%). El Valle Calchaquí representa el 1,9% del total, y 1278 ha son de uvas blancas; principalmente Torrontés Riojano, Sauvignon Blanc y Chardonnay, que representan el 96% de las uvas blancas de la región. El peso de las blancas allí es más que en el resto de las regiones del país. Además, es una de las zonas más altas del mundo, ya que va desde los 1600 hasta los 3100 metros, y en la altura las temperaturas promedio no son elevadas. Los estudios que vienen realizando demostraron que en el mes anterior a la cosecha 2017, las temperaturas medias habían sido más bajas que las del Valle de Uco. Algo inimaginable en el valle años atrás. “Al conocer esto y protegiendo las uvas del sol pudimos obtener vinos blancos bien frescos con Chardonnay, Torrontés y Sauvignon Blanc. Además, la tecnología nos ayudó mucho; la limpieza, el frío, la fermentación en foudres (que ya llega al 7% del total) y también algo en barricas de roble usadas”, afirma Alejandro Pepa.

Todo esto explica las razones del auge en la zona de los vinos blancas, más allá de la evolución de todos sus tintos. Según el enólogo, 2017 fue una cosecha espectacular, y no duda en catalogarla como la mejor en el Valle Calchaquí, al menos desde que él llegó en el 2000. “A los taninos queremos domarlos pero no eliminarlos” dice Claudio Masa., en una clara alusión a encontrar una nueva identidad del valle pero sin traicionar la esencia del lugar.

Los tintos más reconocidos de la bodega son a base de Malbec y Cabernet Sauvignon, pero el Tannat es un cepaje que poco a poco se va posicionando como una especialidad. También, en los últimos años, se animaron con nuevos varietales como Cabernet Franc y hasta un Merlot de Catamarca.

Los vinos más representativos empiezan con la línea Don David, una de las marcas más reconocidas y tradicionales del mercado, y a la vez una de las que más ha evolucionado. La línea Don David Reserva nace por los premios obtenidos por la marca, sobre todo en los mercados de exportación, con la idea de mostrar la fruta que tiene el valle. El Esteco es una línea importante por llevar el nombre de la bodega, y se creó para mostrar el potencial del valle, sin roble evidente, con crianzas de doce meses en barricas usadas. Son blends de parcelas diferentes, vinificados con algo de racimo entero. También hay una línea de vinos con más expresión y concentración, que proviene de viñas muy viejas; los Old Vines, con un Torrontés, un Criolla, un Malbec y un Cabernet Sauvignon; en todas las etiquetas figura el año de plantación de los viñedos. “Esta línea nació en las fincas, y viendo los viñedos longevos nos preguntamos por qué no hacer algo directo y por separado para lograr algo diferente”, comenta Alejandro.

Sin dudas, el Esteco Blanc de Blancs y el Blanc de Noir son dos de los vinos salteños más originales. El primero es un vibrante blend a base de Viognier, Chardonnay y Torrontés, con dos variedades nuevas en Argentina; Marsanne y Roussanne. Y el Esteco Blanc de Noir 2017 es un 100% Pinot Noir de Chañar Punco. Por su parte Finca Notables empezó en 2009 con un Cabernet Sauvignon, en 2010 se sumó el Malbec, en 2011 el Tannat, en 2012 el Cabernet Franc, y por último en 2015 un Merlot, el segundo vino puro de Chañar Punco.

De los dos vinos top de la bodega, el Chañar Punco (blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot) llegó con la cosecha 2011 para demostrar que Catamarca también puede dar vinos de gran nivel.

El estilo de Altimus ha ido cambiando con el tiempo, aunque el concepto sigue siendo el mismo. Se parte de una base de un Malbec y un Cabernet Sauvignon con elegancia y complejidad, con 12 meses de crianza por separado y 6 meses más después de hecho el corte, para luego reposar un año y medio en botella. Un tinto salteño con una clara intención bordelesa, según reconoce Alejandro Pepa.

Fabricio Portelli
Alimentó su pasión por el vino de manera cercana, recorriendo las regiones, conociendo a los responsables de los vinos. Estudió marketing, es sommelier y periodista especializado, pasando por revistas como argentinewines.com, Revista Joy y El Gourmet. Organizó las exposiciones "Vinos de Lujo" , primeras en mostrar los vinos de alta gama y estuvo en diversos espacios de TV por cable, junto al gran Miguel Brascó. Hizo Radio, produjo anuarios y guías. Fue jurado nacional e internacional en más de 20 concursos, algunos de ellos lo más relevantes y significativos de la vitivinicultura mundial: Decanter Worlds Awards RU; Concours mundial de Bruselas; Vinitaly, entre otros. Desde 2014 lanzó su propia web y App y colabora con Convivimos, la revista especializada de mayor tirada en el país. Experto en vinos de Terroir y altos de Gama.

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