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Época de burbujas: 5 tips a tener en cuenta para estas fiestas

Época de burbujas: 5 tips a tener en cuenta para estas fiestas

Llega diciembre y los eventos que estaban en las gateras salen a la pista… ¡todos juntos!  Reencuentros, festejos laborales, brindis familiares, asado de cierre del año y todas las formas de celebrar que se nos puedan ocurrir.  Si fueran en otra época del año, iríamos por vinos tranquilos sin dudarlo, pero diciembre viene cargado de burbujas.  Es que por más que los espumosos ya se hayan instalado entre los consumos habituales de muchas familias, todavía tienen un fuerte componente estacional y un gran arraigo a la hora de brindar, celebrar o augurar buenos deseos.

Como se acerca esa época llena de bellas burbujas, acá van algunos tips a tener en cuenta a la hora de comprar u organizar el brindis.

  1. Con la fruta al frente: Hay personas y momentos que requieren de mucha frescura. Para un brindis algo informal, donde no se busqué complejidad especial en un vino, con consumidores de otras bebidas o simplemente no se importe mucho qué se bebe, las opciones frescas y con la fruta al frente son la mejor opción.  La recomendación es ir por espumosos elaborados con el método charmat que mantiene más esas características que decíamos, suelen ser más económicos y han logrado gran calidad en los últimos años.  Lo ideal es que sean del año, por lo que la cantidad de polvo acumulado sobre ellos y las etiquetas despegadas o rotas van a ser un buen indicador para nosotros.  En este caso, cuánto más viejo, peor; así que hay que comprar en sitios de confianza.
  2. Burbujas sofisticadas: en cambio si la celebración requiere un poco más de formalidad o simplemente queremos darnos el gusto de tomar un espumoso con más burbujas, complejidad y elegancia tenemos que ir por uno elaborado bajo el método champenoise o tradicional. La prolongada crianza con sus levaduras le da más finura a sus burbujas y aromas y sabores más complejos (entre otros, a panificados), además por el tiempo y la mano de obra que demandan suelen ser más costosos.  También constituyen un regalo ideal para esta época.
  3. Dulzor, cuestión de gustos: un aspecto a tener en cuenta a la hora de elegir estos “vinos diablos” es el grado de azúcar residual que tienen. Para saberlo hay que leer la etiqueta y tener en cuenta que: el Nature tiene menos de 3 g/l, el Brut Nature menos de 7 g/l, el Extra Brut menos de 11 g/l, Brut menos de 15 g/l, Demi Sec de 15 a 40 g/l, Dulce más de 40 g/l y Extra Dulce más de 60 g/l.  Hay quienes no toleran los espumosos tan secos y otros se empalagan con lo dulce.  Si tenés un público variado una buena opción es el punto intermedio y, por lo general, el Extra Brut está siempre al límite  de los 11 gramos por lo que es una elección bastante balanceada.  Si tenés abundancia de público joven o van a querer hacer algo de coctelería, andá por lo seguro de los Dulces.
  4. Guarda con la luz solar: mucho cuidado con dejar los espumosos expuestos al sol, podrían arruinarte la fiesta. La riboflavina (vitamina B2) está muy presente en este tipo de vinos y es extremadamente fotosensible, por lo que expuesta al sol puede oxidarse y dar aromas horribles a cebolla podrida y otras ranciedades similares.  El color oscuro de las botellas viene a proteger el vino de los rayos ultravioletas, pero no siempre son 100% efectivas.  Si no me creés, hacé la prueba con el sol del mediodía.
  5. Atención al freezer: con tantos brindis no es raro que se nos olvide enfriar previamente nuestras botellas de champaña. La respuesta automática es meterla al freezer, pero ojo porque con tantas distracciones se nos puede pasar más allá de lo aceptable y perder burbujas o arriesgarnos a una explosión.  Al congelarse el líquido, el gas disuelto se separa, por lo que se pierde en cuanto abrimos la botella.  La solución es una frappera o balde con mucho hielo y agua.  Si están muy apurados, agregarle sal al agua.
Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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