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Escorihuela Gascón: La historia continúa

Escorihuela Gascón: La historia continúa

Escorihuela Gascón es una de las pocas bodegas argentinas centenarias, ya que su historia comenzó en 1884, es decir, hace más de 130 años. Y si bien eso no significa que haya etiquetas de esa edad; porque la industria no es ajena a los vaivenes del país; la experiencia fue fundamental a la hora de tomar decisiones que marcaron el rumbo. Y eso es lo que le ha permitido a la bodega mantenerse tantos años entre las referentes.

Acá no se trata de un legado familiar, sino de una constancia a través de las décadas con el objetivo siempre de hacer vinos de alta gama. Quizás el primero de esos grandes vinos fue el Carcassone. Hoy, aquel mítico tinto que hizo furor en la década de los 80, sigue siendo el preferido de muchos argentinos para servir en sus mesas a diario.

Pero Escorihuela Gascón fue una de las más pujantes hacia fines de los 90´cuando irrumpió la moda de los varietales, y es por eso que hoy su foco no está puesto en los vinos masivos, sino en los de alta gama, que en general llevan el nombre de la bodega.

Uno de los grandes aciertos de marketing, a pesar que muchos la tilden de bodega clásica, fue salir al ruedo con una etiqueta escrita a mano, con toda la información posible de cada vino: cepa, origen, momento de cosecha, crianza, etc. Además, supo mantenerla a través de las últimas dos décadas, resistiendo así con clase el asedio de los novedosos diseños. Pero sostenerse en sus principios le ha permitido tener el reconocimiento tanto del público conocedor como de los consumidores que se van sumando. Porque para recordar una etiqueta hay que verla varias veces; y se sabe, los cambios no favorecen a la memoria visual.

Como en todas las (pocas) grandes bodegas protagonistas desde el siglo pasado, los vinos más importantes estaban inspirados en blends y a base del Cabernet Sauvignon, para emular a los afamados tintos de Burdeos. Por eso este cepaje, junto con el Chardonnay y el Malbec, fueron la principal apuesta de todos para subirse a la moda del varietalismo que invadió las góndolas locales a fines del siglo XX. Sin embargo, Escorihuela Gascón fue un paso más allá desde el principio, y apostó fuerte por cepajes nobles sin tanta fama. Así el Viognier en blancos y el Syrah en tintos marcaron un momento. Pero no eran los únicos, ya que el Sangiovese y el Tempranillo también se hicieron de un lugar. Por aquel entonces se trataba de vinos con cierta concentración y en donde la fruta y la madera jugaban un papel protagónico, mucho más que los terruños o los hacedores. Y

nacen los vinos Pequeñas Producciones, como los nuevos ícono de la casa, en botellas importantes y con gran capacidad de guarda.

Pero el Malbec fue creciendo y posicionándose como el mejor vino argentino, y en Escorihuela no se quedaron afuera de al movida. A tal punto que más allá de agrandar su propuesta, apostaron por la agricultura orgánica, muy impulsada en los años de Ernesto Catena como director de la bodega.

Pero no todo es cuestión de vinos, sino también de ocasiones de consumo, y así fue como Ernesto; uniendo dos de sus pasiones; relacionó al vino con el polo, justo en el momento de mayor auge del único deporte donde no se discute el liderazgo argentino.

Este fue un gran empujón para los vinos de la casa, que respetando su esencia clásica y manteniendo estilos actuales, comenzaron a estar en copa de todos, y así recuperar protagonismo ante tantos vinos y bodegas nuevas.

Otra de las características que diferenció a Escorihuela Gascón es que la bodega queda en Godoy Cruz, muy cerca de la ciudad de Mendoza. Esta cercanía y el famoso restaurante 1884 (en conmemoración de la fundación de la bodega) comandado por Francis Mallmann, la convierten en un punto obligado de visita de turistas y enófilos, amplificando así la fama de sus vinos.

Los vinos de Escorihuela Gascón

Hoy la oferta de Escorihuela Gascón es una de las más amplias de la Argentina, y todos sus vinos de alta gama provienen de fincas propias. La primera ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo,  con 150 hectáreas, y la segunda en Altamira, Valle de Uco, donde poseen sus viñedos orgánicos y biodinámicos certificados.

Familia Gascón es la línea joven de vinos, y los Escorihuela Gascón funcionan como “reserva”. Luego se incorporaron los Gran Reserva, y este año para acompañar al Malbec y al Chardonnay, llegó el Cabernet Sauvignon 2015, elaborado con uvas de la finca que la bodega posee en Agrelo, Luján de Cuyo. El método de elaboración fue tradicional y recibió́ una crianza de 12 meses en barricas francesas. “En 2015 presentamos el primer Escorihuela Gascón Gran Reserva Malbec y no tardó en convertirse en un éxito de ventas. En 2017 sumamos el Gran Reserva Chardonnay 2015 y consideramos que nuestros más fieles consumidores merecían un nuevo integrante para esta familia de vinos Gran Reserva”, explica Pablo Tenguerian, g​erente comercial de la bodega.

Una de las novedades de la casa es el Malbec Organic Vineyards que nace en el cuartel 6 del viñedo de Altamira, proviene de 9 hectáreas que desde hace ocho años se trabajan en forma exclusiva para lograr este vino con estilo propio, más allá de ser orgánico. El Miguel Escorihuela Gascón es el blend de la familia, a base de Malbec con toques de Cabernet Sauvignon y Syrah.

Por su parte, los vinos Pequeñas Producciones son testimonio de la búsqueda constante de excelencia. Etiquetas que representan la mejor expresión posible para cada varietal de acuerdo a las condiciones de la vendimia (Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Syrah y Cabernet Franc). Justamente, estas condiciones fueron optimas en 2017 para la elaboración de Sauvignon Blanc y Pinot Noir en la Finca Escorihuela Gascón del Valle de Uco, viñedo insignia de la casa. Fue entonces que el enólogo Matías Ciciani Soler consideró que era momento de sumar dos nuevos varietales a la línea. La intención de elaborar estos dos nuevos vinos nació́ en 2014, pero no fue hasta 2017 que el equipo enológico sintió́ que estaban dadas las condiciones para elaborarlos con la calidad que esta línea de alta gama demanda. “Sauvignon Blanc y Pinot Noir son dos varietales reconocidos internacionalmente que hoy nos permiten demostrar que contamos con los terroir ideales para producir vinos de nivel mundial pero con la personalidad de la montaña”, explica Matías Ciciani Soler.

Don Malbec es el ícono actual de la casa, elaborado con las mejores uvas de la finca de El Cepillo, con 14 meses de crianza en barricas nuevas de roble.

Especializada en la elaboración de vinos de alta gama, Escorihuela Gascón es una de las bodegas más exclusivas de Mendoza. Desde 1884 sus etiquetas representan una larga tradición vitivinícola ligada a la innovación y excelencia. Estos valores ubican a Escorihuela Gascón en el centro de un mundo de experiencias donde la vanguardia y sofisticación definen su identidad.

Fabricio Portelli
Alimentó su pasión por el vino de manera cercana, recorriendo las regiones, conociendo a los responsables de los vinos. Estudió marketing, es sommelier y periodista especializado, pasando por revistas como argentinewines.com, Revista Joy y El Gourmet. Organizó las exposiciones "Vinos de Lujo" , primeras en mostrar los vinos de alta gama y estuvo en diversos espacios de TV por cable, junto al gran Miguel Brascó. Hizo Radio, produjo anuarios y guías. Fue jurado nacional e internacional en más de 20 concursos, algunos de ellos lo más relevantes y significativos de la vitivinicultura mundial: Decanter Worlds Awards RU; Concours mundial de Bruselas; Vinitaly, entre otros. Desde 2014 lanzó su propia web y App y colabora con Convivimos, la revista especializada de mayor tirada en el país. Experto en vinos de Terroir y altos de Gama.

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