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La importancia de la cosecha

La importancia de la cosecha

En vinos los números son muy importantes. El precio, la cantidad de botellas elaboradas, los meses de crianza en barricas, la altura de las viñas, etc. Pero sin dudas, el más importante es la cosecha; algo que recién ahora empieza a adquirir relevancia en nuestro país.. Porque en los vinos argentinos de hoy la influencia del clima se hace sentir en las copas, como pasa con los vinos del Viejo Mundo. Allá llevan siglos vinificando las mismas variedades y con los mismos métodos en cada una de las regiones. Y si bien cada productor puede optar por un estilo particular, los vinos estarán marcados por el famoso terroir. Y a su vez este, muy condicionado por el clima. Básicamente por el régimen de lluvias y la falta de sol, algo que en la Argentina vitivinícola abunda.

Así, las diferencias entre los años pueden ser tan notorias en la calidad de las uvas, y por ende de los vinos, que hay añadas de grandes etiquetas que no se elaboran. También puede pasar que un vino de una cosecha reciente, pero de mejor calidad sea más costosa que una botella vieja del mismo. Es decir que no solo es el factor tiempo, sino también la calidad la que fija los precios en Europa. Otro claro ejemplo es el Champagne, donde la mayoría de los vinos es a base de mezcla de distintas cosechas. Pero se rinde culto a algunas añadas cuando la calidad lo permite. Así nacen los famosos “vintage”, los únicos que tienen nombre propio y suelen ser los vinos top de cada casa champañera.

Hasta hace muy poco en la Argentina se creía que el clima no influía tanto en la calidad final de los vinos. Por un lado debido a la falta de lluvias en las zonas productivas (anualmente 200/300 mm); es por ello que se permite el riego. Pero también por la consistencia climática de los años.

Sin embargo, desde que el foco del vino argentino se puso en la calidad, enólogos y agrónomos analizan todos las factores que pueden influir en la calidad final de sus vinos; y el clima termina siendo fundamental. La tecnología y, sobre todo, el know how empírico les permite un manejo adecuado logrando una madurez óptima de las uvas, más allá de las inclemencias del tiempo. Algo que en los últimos años viene cambiando mucho a nivel global y regional, y obviamente impacta también en los viñedos. La de 1998 se la recuerda como una de las peores cosechas de la historia por las lluvias ocasionadas por el fenómeno El Niño. No obstante hay grandes vinos (excepcionales) de aquella complicada añada. Después vino la del 2002, caratulada como la mejor de la historia. Pero rápidamente quedó opacada por la de 2006 y 2010. La 2013 fue la última “clásica”. Por suerte, los técnicos hoy pueden anticiparse a una cosecha complicada y salir airosos (como en la 2014 y 2015), o lograr hacer vinos únicos en la 2016; considerada la peor de la historia en cuanto a cantidad de producción.

Muchos de los mejores vinos ya encontraron su lugar, sus variedades y sus vinificaciones. Pero en algunos años los cambios que se sientan serán por la acción del clima. Claro que la Argentina vitícola es inmensa y no se puede generalizar. Como así tampoco comparar mucho dentro de una región, porque cada cual tiene sus recetas para conducir los viñedos en pos de adaptarlos al clima. Pero hay que saber, cuando uno adopta un gran vino para seguir de cerca a través del tiempo, que en un año frío será menos expresivo, más tenso al principio pero más longevo. En cambio, si se trató de un año cálido, el vino causará más impacto cuando joven, pero no podrá mantener tanto sus atributos. Y si fue lluvioso, puede llegar a sentirse más débil en boca (y diluido) que otros años.

Los agrónomos y enólogos de hoy saben que el clima debe ser un aliado y no un enemigo del vino; y a mejor calidad, el clima del año será evidente. Algo que marca a fuego solo a los grandes vinos del mundo. Por eso, la cosecha comienza a ser protagonista a la hora de comprar, porque ese número dirá cuánto podemos guardar un vino y cuán atractiva (o no) será su evolución en botella.

Fabricio Portelli
Alimentó su pasión por el vino de manera cercana, recorriendo las regiones, conociendo a los responsables de los vinos. Estudió marketing, es sommelier y periodista especializado, pasando por revistas como argentinewines.com, Revista Joy y El Gourmet. Organizó las exposiciones "Vinos de Lujo" , primeras en mostrar los vinos de alta gama y estuvo en diversos espacios de TV por cable, junto al gran Miguel Brascó. Hizo Radio, produjo anuarios y guías. Fue jurado nacional e internacional en más de 20 concursos, algunos de ellos lo más relevantes y significativos de la vitivinicultura mundial: Decanter Worlds Awards RU; Concours mundial de Bruselas; Vinitaly, entre otros. Desde 2014 lanzó su propia web y App y colabora con Convivimos, la revista especializada de mayor tirada en el país. Experto en vinos de Terroir y altos de Gama.

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