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La leyenda del último de los Campbell

La leyenda del último de los Campbell

En 2016 se retiró del negocio del whisky una de las figuras más respetadas y con más años de trabajo en la industria.  Willie Cochrane llegó a la isla de Jura en 1977 para vender un auto usado y terminó volviéndose un diurach (habitante de la isla) más.  “Yo solo fui allí para vender un coche usado del que pretendía deshacerme, y mírame ahora» dice Willie Cochrane que empezó a trabajar en la destilería Jura por sus habilidades mecánicas y a los pocos meses ya estaba dando vueltas entre las barricas y aprendiendo el arte de la destilación.

Tras 39 años de servicio en Jura se retiró como Director de la destilería y con él se van una de las narices y paladares más sensibles de la industria, un hombre que ha sabido posicionar sus whikys entre los más afamados del mundo.  La noticia es vieja ya, pero ahora que tengo un vaso y una botella de Jura Superstition enfrente mío me vuelvo acordar de la anécdota que da nombre e imagen a estas excelentes maltas.

Los diurach son gente muy supersticiosa y llena de leyendas.  Una de ellas se relaciona con el poderoso Clan Campbell, propietarios de la isla desde el siglo XVII y elaboradores de los primeros whiskys de Jura.  Se cuenta que alrededor del año 1700 los miembros de este clan expulsaron a una bruja que se decía que tenía tres ojos.  Si era una bruja real o si tenía un tercer ojo en la frente no podemos saberlo, pero la leyenda afirma que al irse profetizó (¿o maldijo?) que cuando el  último Campbell abandonara la isla lo haría con un solo ojo y llevaría sus pocas pertenencias en un carro arrastrado por un caballo blanco.  Durante siglos fue una profecía que solo los más supersticiosos creían pero, como en las tragedias griegas, el oráculo siempre vence.  En 1938, Charles Campbell, que había perdido un ojo en la Primera Guerra Mundial, vendió la última propiedad de su clan en la isla acuciado por las deudas.  Lo poco que pudo llevarse lo hizo en un carro tirado por un caballo blanco.

Recordando estas historias es que los whiskys de la destilería Jura tienen nombres como Jura Superstition o Jura Prophecy.  Y hay algo más, que voy a dejar que lo lean de la boca del mismísimo Willie Cochrane: “Parece que todo eso se cumplió y es una de las razones por las cuales en las etiquetas aparece el ojo que todo lo ve. ¡Somos muy diurachs, hijo!”

                                     

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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