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Los Colores de Johnnie Walker

Los Colores de Johnnie Walker

Empecemos aclarando que Johnnie Walker sí existió.  Fue un muchacho (de allí que lo llamaran Johnnie en vez de John) que tuvo que hacerse cargo de las finanzas familiares con solo 20 años.  Siendo tan joven vendió la granja familiar y compró una tienda de comestibles donde destacó por sus blends especiales de té.  Ese paladar natural que tenía para mezclar lo llevó a probar con los whiskys que le llegaban de todas partes de Escocia.  Eran maltas de irregular calidad y él sabía que con un poco de pericia lograría un producto mejor, combinando las fortalezas de cada una.  Así, de forma tan humilde, empezó la marca de whiskies más famosa del mundo.

Más allá de sus productos de edición limitada, los Caminantes se distinguen por sus etiquetas de colores, que conforman su línea estable.  Veamos cómo es cada uno de ellos:

Johnnie Walker Red Label.  Tomó su nombre en 1909, aunque ya existía un Walker’s Special Old Highland Red Label desde finales del siglo anterior, y desde ese momento sigue siendo el caballito de batalla de la destilería, su etiqueta más antigua y el scotch más vendido a nivel mundial.

Tiene unos aromas intensos donde aparecen notas de manzana, algo de especias y vainilla.  Es agradable al paladar, apenas dulce y con un gusto especiado.  Se va con un final apenas ahumado y afrutado.

Como decimos aquí, es el “de batalla”, el que siempre cumple por su precio.  Por otro lado, es un producto muy noble para disfrutar en cocteles.

 Johnnie Walker Black Label.  Técnicamente es la segunda “label” creada por los hermanos George y Alexander Walker, hace más de 100 años.  Querían crear al mejor del mundo mezclando solo whiskies con al menos 12 años de crianza en barricas.  El resultado fue uno de los destilados más icónicos y premiados, todo un norte para quienes buscan un producto Premium.

Su linda paleta de aromas muestra tostados, especias, miel, frutos secos y hasta una esquiva nota cítrica.  Es elegante y llena la boca con sabores a frutas secas y especias, antes de irse dejándonos una nota de roble.

Uno de esos whiskies que todo amante de la bebida debe beber y tener siempre en su bar.

Johnnie Walker Double Black.  Originalmente se trató de una edición especial destinada al travel retail (aeropuertos, puertos, free shops, etc.), pero debido a su éxito se incorporó a la línea regular de la compañía.  Básicamente es una versión potenciada del clásico “etiqueta negra”, donde se usa más cantidad de whisky de Islay, característico por su nota de turba, y barricas con un tostado más intenso.

Sus aromas son ahumados y dulces a la vez, la vainilla se combina con el toque casi medicinal de Islay y una leve nota cítrica.  Al paladar se lo siente inicialmente dulce y luego más seco, con marcados sabores ahumados y de cereal.  Tiene mucho cuerpo y deja un regusto de humo y pimienta muy largo.

Quienes busquen whiskies voluptuosos y algo ahumados tienen aquí un aliado.

Johnnie Walker Green Label.  El Green Label es algo especial, se trata de un blend de maltas de cebada a diferencia los blends de granos de sus etiquetas hermanas.  Sus componentes son maltas de destilerías afamadas como Talisker, Linkwood, Cragganmore y Caol Ila, con no menos de 15 años de añejamiento en barricas.

Sus aromas van para el lado del café, algo ahumado, chocolate y sándalo.  Es un whisky equilibrado y armónico, con cierta frescura de sabores y un final especiado y de miel muy agradable y  prolongado.

Una etiqueta algo difícil de conseguir, pero que el conocedor sabrá apreciar.

Johnnie Walker Gold Label Reserve.  Este whisky surge en 1920 para conmemorar el centenario de la marca.  Al día de hoy su corte final ha cambiado, pero sigue manteniendo una fuerte base de la prestigiosa malta de Clynelish, elaborada con agua que proviene de las colinas de Kildonan, donde en 1868 se descubrieron depósitos de oro y de ahí su nombre.  Actualmente la acompaña el concepto de Reserve, es decir que el master blender Jim Beveridge elige sus mejores barricas de al menos 18 años para formar el producto final.

Aromas a miel, caramelo y una nota de jengibre ofrecen unas notas muy agradables a la nariz.  Al paladar se lo siente suave, algo dulce y untuoso donde aparecen notas florales muy sutiles además de las melosas que presentó inicialmente.  Termina de forma persistente, dejándonos notas de frutos secos y un ligero ahumado.

Un whisky bien balanceado, ideal para compartir con amigos de gustos variados.  Todos sabrán hallarle algo.

Johnnie Walker Platinum Label.  Este whisky de 18 años se inspira en las mezclas especiales realizadas como regalos para el personal, clientes selectos y personalidades.  Fue la primera etiqueta de color lanzada por el Caminante en el siglo XXI y el master blender Jim Beveridge lo pensó a conciencia queriendo lograr un producto que reflejara el nuevo siglo sin dejar de honrar el pasado.

Sus aromas son dulces y florales, con notas frutadas y de vainilla.  Al beberlo se lo nota untuoso, de sabores complejos y algo melosos que pueden recordarnos a la vainilla, las naranjas y especias.  Termina con un largo final frutado y apenas ahumado.

Un whisky refinado y elegante que puede dejarte sin palabras.

Johnnie Walker Blue Label.  Dicen en la destilería que solo “uno de cada diez mil barriles tiene la calidad exclusiva y el carácter para entregar el sabor insignia e inolvidable de Johnnie Walker Blue Label” y que surgió en 1992 con el fin de complacer a un público cada vez más exigente y gustoso de un producto escaso y excepcional.  Para hacerlo se mezclan gran variedad de maltas, algunas incluso con 50 años de añejamiento y otras de destilerías que han cerrado, lo que lo vuelve un producto casi irreplicable.

Sus aromas ofrecen una gran variedad de capas: roble, humo, frutos secos, especias, cítricos.  Sus aromas complejos se acompañan de un whisky de mucho cuerpo y profundidad.  Bien balanceado, sus sabores recuerdan al grano que le dio origen y las notas de la crianza como el chocolate.  Su regusto final es muy prolongado y nos deja recuerdos florales, de madera y humo.

Sencillamente, un whisky espectacular que a poco de andar caminando ya se convirtió en leyenda.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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