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Los maridajes del Whisky

Los maridajes del Whisky

Cuando empecé a interesarme en el whisky, una de las primeras personas de las que tuve noticias fue Miguel Ángel Reigosa, propietario del Museo del Whisky en Buenos Aires.  Reigosa fue uno de los impulsores del whisky de calidad en Argentina, haciendo un trabajo de hormiga que permitió ingresar single malts únicos en su especie.  Recuerdo que leí una entrevista de hace unos años y él explicaba que la única bebida alcohólica que bebía era el whisky, incluso para comer.  Este último detalle me sorprendió porque, como cualquier consumidor promedio, las espirituosas son para la sobremesa, tal vez mirando una peli, charlando con un amigo o, a lo sumo, fumando un puro.

Sin embargo, hay todo un mundo de posibilidades para acompañar nuestro whisky con algo de alimento.  Como pasa con el vino, cada estilo tiene sus propias mañas para encontrar la pareja ideal.

Los whiskys livianos, fragantes y un poco dulces (Cardhu, Glenlivet) podrán ir bien de la mano con sushi, salmón ahumado, quesos suaves y cremosos, budín de pan con crema y diversos platos de mar delicados como cangrejo u ostras.  Este último plato en particular puede ir de la mano perfectamente con whiskys con influencia marina como el Talisker.

Si en cambio tenés un whisky con cuerpo medio y leves toques ahumados podés jugar a complementar el perfil de la turba.  En este grupo hay buenos exponentes que se consiguen en la góndola local como Glenfiddich, Glenmorangie, Jura, Old Pulteney (el orden es intencionado  y va subiendo en ese carácter turboso).  Algunos platos para acompañarlos podrían ser frutos de mar ahumados, pato y ciervo ahumado, vieiras, tocino, paté y algunas aves asadas de carne delicada.

Cuando entramos en el grupo de los pesos pesados, esos con gran cuerpo, me gustaría hacer una pequeña división.  Hay un selecto grupo de whiskys full-bodied que tienen un marcado carácter proveniente de su crianza en barricas de Jerez.  El ejemplo más icónico es The Macallan, pero también podríamos agregar a The Dalmore.  Su perfil frutado y su peso en boca los convierte en una buena opción para carnes y vegetales a la parrilla, tortas de frutos frescos o secos,  cheddar maduro y otros quesos intensos, y postres con chocolate como brownies.

Finalmente, el grupo de los whiskys fuertes, con mucho cuerpo y pungentes aromas turbosos (Lagavulin, Talisker, Ardbeg, Laphroaig) es el más difícil de maridar.  La sugerencia es ir por sabores intensos como salsas a base de anchoas, salmón ahumado en caliente, botarga, quesos  azules fuertes, especialmente Roquefort.

El chocolate es una opción bastante usual a la hora de acompañar el “agua de vida”.  Suelen ir bastante bien juntos y no hay muchas reglas que seguir.  Solo tal vez reservar los chocolates más intensos para los whiskys igual de potentes.  Un juego divertido es, si tenemos un whisky algo dulce, combinarlo con un chocolate con un toque de pimienta o sal.  El contraste puede ser muy interesante.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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