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Terruños argentinos

Terruños argentinos

En una nota anterior (https://pausa.tonelprivado.club/vinos-y-mas/el-terruno-es-todo/) explorábamos el concepto de terruño o terroir, como le dicen los franceses, y entendíamos que no pueden haber dos zonas iguales.  El clima, el suelo, el agua, la influencia del sol, las prácticas del hombre, la fauna circundante, todo influye en que un vino sea de una manera y otro, aunque provenga de a metros, sea distinto.

“La Argentina”, escribió el crítico Patricio Tapia en su Descorchados 2017, “cuenta con una gran superficie territorial de 2,8 millones de km2, un relieve muy variado y una gran diversidad de climas.  Las zonas vitivinícolas tradicionales abarcan  una extensa franja al oeste del país y al pie de la Cordillera, desde los 22° hasta los 40° de latitud sur, con altitudes que van desde los 350 hasta los 2000 metros sobre el nivel del mar.  Esto hace posible que exista una gran diversidad de valles con características diferentes (…) no obstante, en los últimos años se ha ampliado el mapa vitivinícola”.  La exploración de nuevas zonas está abriendo el juego a nuevas variedades que se adapten mejor que a la precordillera, a nuevos sabores y estilos.

  • NOA: del noroeste argentino (Jujuy, Salta, La Rioja, Catamarca) salen vinos con gran carácter. El clima seco y las largas horas de exposición solar hacen que las uvas desarrollen pieles gruesas y eso nos dará mucho color y taninos.  Otro factor fundamental es la altura, en Salta están los viñedos más altos del mundo, propiedad de Bodega Colomé, que permiten suelos pobres, gran amplitud térmica y mucho sol.  Solo representan el 6% de los viñedos del país, pero siempre dan qué hablar.  Recomendado:
  • La Rioja: En varios aspectos como el sol, la amplitud térmica y las escasas precipitaciones se asemeja mucho a los vinos de los Valles Calchaquíes. Desde hace años se habla de que en las alturas de Famatina hay un potencial maravilloso, pero La Rioja no termina de hacer click y explorar tendencias actuales sobre todo en el ámbito de los tintos. Con los blancos (el Torrontés a la cabeza) siempre está asegurada la calidad/precio.
  • San Juan: las zonas bajas de San Juan suelen dar vinos bastante maduros y asoleados, mientras que los nuevos valles de altura van describiendo un perfil de mayor acidez y ricas texturas. Calingasta y Pedernal son los dos valles de altura que se están convirtiendo en el Valle de Uco sanjuanino y son la esperanza de una alta gama más moderna.  Ya están en boca de todos los conocedores junto con algunas perlitas como su Pinot Grigio y su Syrah.
  • Zona Este (Mendoza): la mayor zona productora de la provincia de donde suelen surgir vinos destinados al consumo masivo. Hay buena calidad general aunque su producción siempre tiende a granel, con vinos bastante maduros.
  • Zona Norte (Mendoza): una zona relativamente baja con viñedos que dan vinos de poca acidez y color. Cuando no se enfocan en producir volumen pueden obtener muy interesantes Malbec y Bonarda.
  • Zona Centro (Mendoza): las condiciones de suelo y clima son óptimas para cultivar variedades finas. De aquí surgen tintos con buen cuerpo y acidez natural, sobre todo en las zonas más altas.  Cuenta con viñedos prácticamente centenarios y son los grandes embajadores del Malbec.  Maipú, Agrelo, Ugarteche, Vistalba, Perdriel, Luján de Cuyo, Lunlunta son nombres que hemos visto muchas veces en las etiquetas y que expresan pequeñas variaciones de esta zona privilegiada.  La aparición de los vinos de mayor altura han golpeado un poco su fama, pero tienen vides centenarias y una tecnificación que les permiten competir pasado el golpe inicial.  “El Cabernet Sauvignon es su carta más fuerte” dice Patricio Tapia.
  • Valle de Uco (Mendoza): la gran amplitud térmica de la zona y el hecho de estar a mayor altura que el resto de las otras sub-regiones, hacen que los vinos provenientes del Valle de Uco sean de un color muy intenso, elegantes y de aromas florales en el Malbec. El agua de deshielo, los suelos pedregosos y zonas con una notoria presencia de material calcáreo le transmiten una identidad y calidad particular a estos viñedos.  Suelen surgir vinos de gran color, expresivos, con balanceada madurez y agradable acidez.  Los más altos puntajes internacionales suelen salir de estos vinos y la fragmentación en pequeños sub-terruños es una realidad que a veces aclara y otras confunde.
  • Zona Sur (Mendoza): el clima afable de San Rafael y la baja altitud suelen dar vinos frutados y maduros. Tradicionalmente se suele cosechar en forma bastante tardía, pero hay potencial para hacer las cosas de otra manera.
  • Patagonia: los vientos patagónicos atraviesan los viñedos permitiendo una gran salubridad y el clima frío favorece varietales como el Pinot Noir y el Merlot. Hay una buena acidez natural y la uva madura lentamente.  Los vinos de rionegrinos suelen ser más tradicionales, livianos y frescos; mientras que los neuquinos están enfocados en la madurez y concentración.
  • Buenos Aires: relativamente es la zona más nueva en que se está explorando la viticultura. Acá hay poco sol debido a la nubosidad, poca amplitud térmica y suelos demasiado ricos y húmedos, pero se lo compensa con la frescura de la influencia marítima.  Los blancos son su fuerte.

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Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

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