Buscar Noticias

Vinos y Huevos de Pascua

Vinos y Huevos de Pascua

Yo no digo que andamos por ahí robándoles los huevos y conejos de pascua a los niños, pero… ¿quién se resiste a la tentación de un poco de chocolate si está tan a nuestro alcance en esta época del año?  Como somos adultos podemos llevar este placer a un grado mayor, combinándolo con bebidas que lejos de opacar, resaltan (o exaltan) el sabor del chocolate.  Esta Semana Santa te invito a darte un gusto y experimentar un poco.

Mi elección natural para acompañar postres, delicatesen o monstruosidades con chocolate es el café o las bebidas espirituosas como el ron o el whisky.  Es una elección que no falla, la potencia del cacao se enfrenta a la potencia de la alta graduación alcohólica y sus sabores se amalgaman con el dulce y las notas de café y vainilla de la madera.

¿Y con vino?  Los sommelier coinciden en que el chocolate es una elemento difícil de combinar con el vino y hasta escapan al intento con recetas más probadas como las que mencionábamos en el párrafo anterior.  La acidez del vino y la combinación de sabores pueden darnos sensaciones metálicas que arruinen la experiencia de ambos alimentos.  Sin embargo, hay algunos consejos que podemos seguir para lograr un buen maridaje.

Hay dos reglas bastante básicas que suelen funcionar: elegir vinos más dulces que el chocolate que vamos a comer y cuanto más oscuro el chocolate, más oscuro el vino.  Así, por ejemplo, un chocolate amargo podría acompañar perfectamente a un tinto de cosecha tardía, o un chocolate con leche un espumoso extra brut o más dulce.  Con las mismas reglas podemos elegir un buen Oporto y abrir las puertas del Cielo del maridaje (anotá esto entre esas cosas que tenés que probar alguna vez).

Estas reglas son muy genéricas y, aunque se cumplen, hay muchas otras cosas que podemos tener en cuenta para tener éxito en esta aventura: la cremosidad de algunos chocolates, lo frutado o la crianza de los vinos, la acidez, etc.

Supongamos que tenemos un conejito de chocolate blanco, un “falso chocolate” porque no tiene cacao sino manteca de cacao y suele ser más dulce y cremoso que los oscuros.  Una opción bastante lógica es ir por un blanco dulce natural que aportará notas frutales y acompañará el dulzor.  Pero si queremos ir por otro camino te invito a arriesgar con un Chardonnay con crianza en barricas bien goloso si el chocolate no es tan dulce o ir por tintos bien livianos como un Pinot Noir o rosado.  El resultado sorprenderá.

El chocolate con leche encuentra un gran compañero en los espumosos, especialmente porque las burbujas acompañan con su cremosidad y a la vez limpian el paladar para un nuevo bocado.  Si empalagarnos no es un problema para nosotros, vayamos por los vinos tardíos u otras versiones dulces.

Con los chocolates amargos la cosa se complica y su problema radica justamente en el amargor.  Elecciones como Cognac, Armagnac, Oporto y otras espirituosas con largas crianzas son acertadas, pero también podemos buscar un Malbec o Cabernet Sauvignon bien golosos y con larga crianza en barricas nuevas.  Cuanto más cacao tenga la composición del chocolate (difícil de saberlo en los huevos de Pascua) más cuerpo debe tener nuestro tinto.  El Syrah, si tiene una larga crianza, no es un vino a despreciar para estos lances tan difíciles.  Es cuestión de arriesgar un poco, porque cada vino es diferente y, a no ser que lo tengamos catado, es difícil saber cómo es a botella cerrada.

Agregaré a esta nota un comentario más y una advertencia.  Primero, que el vino puede acompañar al chocolate perfectamente, incluso aportará sabores nuevos como la fruta y si hay confites sabrá acomodarse por lo mismo.  Segundo, recuerden que el chocolate y el vino son afrodisíacos.  Yo te avisé.

Ariel Rodriguez
Provengo del mundo de las letras, pero siempre me definí como un entusiasta del vino. Fui aprendiendo poco a poco sobre el noble brebaje, escuchando a otros, leyendo libros, asistiendo a degustaciones, etc. y se me ocurrió la idea de comunicar sobre lo que me gustaba. Mi blog se convirtió en un espacio de crítica libre, un hobby para despuntar el vicio de la escritura, hablar sobre lo que bebo y mil reflexiones más que se me ocurren sobre el mundo del vino argentino. La ausencia de vínculos comerciales, me permite una voz libre y sincera de la que quiero hacerlos parte.

También te puede interesar

Deja tu comentario