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ZUCCARDI: Las infinitas caras del Malbec

ZUCCARDI: Las infinitas caras del Malbec

Los Zuccardi son una de las familias más pujantes de la vitivinicultura argentina, ya que con solo tres generaciones lograron colarse entre las bodegas más importantes.

Don Tito era ingeniero y fundó la bodega en el Este mendocino a mediados del siglo XX con el principal objetivo de vender sus canaletas de cemento. Claro que aquellos grandes viñedos plantados empezaron a dar uvas, pero era la época de la damajuana; mucha cantidad y poco valor agregado. En los 80´se suma a la empresa familiar José Alberto, más conocido como Pepe, quien en poco tiempo se convirtió en un referente. Visionario y trabajador incansable, entendió como pocos que el único camino era el de la calidad. Así creó Santa Julia, la base de lo que vendría. Pepe sabía que a su lado había bodegas consagradas y que sería imposible competirle de igual a igual sin historia ni trayectoria de vinos. Por eso apostó por la innovación. Fue así que su primer vino top fue el Q Tempranillo cosecha 1997. También apostó fuerte al Bonarda y a otros cepajes raros, pensando que con la originalidad de su propuesta se podía hacer un lugar en el mundo. Pero en 2005 llegó Sebastián, recién recibido de Ing. Agrónomo, aunque con todo el foco puesto en los vinos espumosos. Su historia había empezado en sus últimos años de facultad con tres amigos creando Alma 4.

Pero viajando para aprender más sobre Champagne entendió que el secreto estaba en el terroir y no en la bodega, y que esa frescura que el anhelaba en sus vinos espumosos también podían ser parte de tintos y blancos. Todo era cuestión de encontrar el mejor lugar y dejar que la viña se exprese.

Sebastián y sus ideas revolucionaron la empresa, y en alguna medida también los vinos argentinos. Primero convenció a su padre de comprar viñedos en el Valle de Uco, y más tarde de hacer una imponente bodega (Piedra Infinita) al pie de los Andes. Mientras tanto su propio espacio dentro de la bodega se consolidaba, y lo que había comenzado como I + D (Investigación y Desarrollo), acompañado de un grupo de jóvenes profesionales, se convirtió en el corazón vínico de la familia. Hora de separar las cosas, Santa Julia por un lado, con toda su diversidad y experiencia, y Zuccardi Valle de Uco para ir en busca de los mejores vinos posibles.

Así nace la nueva bodega, pensada en función de la viña y con mayoría de vasijas de cemento, aunque también hay barricas y toneles de roble de diversos tamaños. La idea de Sebastián es tan simple como contundente, estudiar suelo y clima para que el Malbec se exprese en plenitud. Por un lado por ser el cepaje emblema nacional, pero también por ser una uva capaz de adaptarse y trasmitir cada paisaje de manera diferente.

Vista Flores, El Peral, La Consulta, San José, Altamira, Gualtallary y, más recientemente, San Pablo, fueron estudiados minuciosamente por su equipo.

Los primeros vinos serios fruto de esos estudios fueron los Aluvional, los primeros Malbec modernos y de alta gama en los que no figuraba el varietal en la etiqueta, aunque esto pudiera ser negativo desde el punto de vista comercial; justo en el momento del auge internacional del Malbec. Fue un éxito. No solo por el vino sino por el concepto, respetar un lugar a partir de los conos aluvionales que delimitaron en forma natural y hace millones de años el territorio y la composición de sus suelos. Tan heterogéneos como inmensos, los resultados comenzaron a ser tan sorprendentes que la búsqueda se transformó en el motor de la bodega.

Claro que todo esto era posible porque la máquina de Santa Julia crecía cada vez mas, al tiempo que los vinos top “antiguos de la casa” se beneficiaban con las nuevas uvas de Uco (Serie A, Zuccardi Q, Z, etc.).

La fascinación de Sebastián creció al ritmo de cada cosecha, y así llegaron los vinos de finca: Piedra Infinita, Canal Uco y Los Membrillos, el único de Cabernet Sauvignon. Otro concepto desarrollado fue Polígonos, una caja de tres Malbec diferentes por ser de lugares distintos, pero con la misma vinificación para mostrar cómo este cepaje podía respetar el carácter de cada terruño. También sorprendió a todos con un Malbec puro que no pasa por madera, y va de la finca a las vasijas de concreto, y de ahí a la botella.

Hoy, Sebastián y su equipo están enamorados de San Pablo, un terroir a 1600 metros y con un microclima único. Esa finca se plantó pensando en todos los detalles, y sus frutos ya están en las copas. Un Cabernet Franc del que todos hablan y un Chardonnay (Fósil) que ya está en el podio de los blancos argentinos.

La confianza de Sebastián tiene dos pilares fundamentales. Por un lado el apoyo de sus padres que confían plenamente en sus visiones. Pero también el ser el único hacedor de vinos a gran escala y con gran reconocimiento internacional que es dueño. Sebastián no está obligado a rendir cuentas, y esa tranquilidad le permite hacer vinos hoy pensando en el largo plazo. Claro que para hacer grandes vinos hay que tener paciencia, y que para ello es necesario que el negocio siga funcionando. Ahí es donde las figuras de Pepe y Tito adquieren otra dimensión.

A Sebastián no le tembló el pulso cuando cambió el vino top de la casa creado por sus padres a principios del milenio. El Z era un blend de Malbec y Tempranillo, las dos uvas argentinas según Pepe Zuccardi. Pero Sebastián lo fue cambiando de a poco hasta convertirlo en 2013 en el José Zuccardi, un Malbec de La Consulta en homenaje a su padre. Y hablando de homenajes, el Tito; en honor a su abuelo; fue el primer vino de la casa que estuvo a cargo del joven Zuccardi. Luego en 2009 nació Emma, un Bonarda con todo el carácter de su abuela. Ese vino elaborado con uvas de los viejos parrales de la bodega de Fray Luis Beltrán (Maipú), hoy se hace totalmente con uvas de Paraje Altamira. Es más, el aporte de Uco y de Sebastián llega hasta los Santa Julia Reserva. Pero en la “otra bodega familiar” el enólogo es el eterno Rubén Ruffo, que sabe como pocos hacer vinos atractivos e interesantes a gran escala.

Por otra parte, los Zuccardi hoy son líderes en turismo enológico, ya que sus bodegas ofrecen propuestas gastronómicas de alto nivel y de entretenimientos como pocas en el continente; todas a cargo de Julia Zuccardi. Por su parte el tercer hijo de Pepe y Ana; Miguel, se ha dedicado al aceite de oliva. Y con la misma pasión de todos en la familia rápidamente logró poner sus aceites en boca y paltos de todos.

Pero si hay algo que caracteriza a los Zuccardi es que son inquietos, por eso apostaron por los vermut (La Fuerza); aperitivos a base de vino con bar propio en Chacarita. Y en breve van a empezar a llegar sus propios destilados.

Sin duda, una familia argentina enteramente dedicada a los placeres gastronómicos que en cada cosecha, además de presentar numerosos vinos, sorprende con algo nuevo.

Los resultados están a la vista. En solo 10 años esta bodega familiar ha logrado poner sus vinos entre los mejores calificados por los expertos. Pero Sebastián, con toda su vida profesional por delante, sabe que este es apenas el principio.

Fabricio Portelli
Alimentó su pasión por el vino de manera cercana, recorriendo las regiones, conociendo a los responsables de los vinos. Estudió marketing, es sommelier y periodista especializado, pasando por revistas como argentinewines.com, Revista Joy y El Gourmet. Organizó las exposiciones "Vinos de Lujo" , primeras en mostrar los vinos de alta gama y estuvo en diversos espacios de TV por cable, junto al gran Miguel Brascó. Hizo Radio, produjo anuarios y guías. Fue jurado nacional e internacional en más de 20 concursos, algunos de ellos lo más relevantes y significativos de la vitivinicultura mundial: Decanter Worlds Awards RU; Concours mundial de Bruselas; Vinitaly, entre otros. Desde 2014 lanzó su propia web y App y colabora con Convivimos, la revista especializada de mayor tirada en el país. Experto en vinos de Terroir y altos de Gama.

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